En una votación histórica, el Parlamento Europeo aprobó la Directiva 2025/14 que establece la reducción voluntaria de la jornada laboral a 32 horas semanales sin disminución salarial. Los países miembros tendrán dos años para implementar la medida. Los defensores argumentan aumento de productividad y bienestar mental, mientras que los opositores advierten sobre posibles despidos masivos en sectores manufactureros. Alemania y Francia ya anunciaron pilotos para iniciar en septiembre.
