La selección brasileña de atletismo ha incorporado exoesqueletos ligeros que leen señales cerebrales para optimizar la técnica de carrera. Aunque no están permitidos en competición oficial, los entrenadores los usan para corregir posturas y prevenir lesiones. La velocista Ana Paula Silva redujo su tiempo en 200 metros planos en 0.4 segundos tras ocho semanas de uso. La tecnología, desarrollada en el Instituto Tecnológico de Aeronáutica, pesa solo 800 gramos.
